El budismo hecho ciudad, así lo sentí y así os lo cuento. Desde aquí os muestro lo mejor de Luang Prabang, Laos. Considerada como la joya del sudeste asiático os puedo confirmar que cumple todos los requisitos para tan merecido reconocimiento.
Antes de explicaros los imprescindibles de Luang Prabang, os aclararemos algunas cuestiones que necesitáis saber para organizar una visita por este paraíso asiático.

¿Cómo llegamos a Luang prabang?
Aunque Laos está bastante peor comunicado que el resto de países vecinos, Luang Prabang dispone de aeropuerto internacional. La forma usual de moverte por el país entre zonas es la minivan o autobuses locales (no tendréis problemas en reservarla ya que hay muchísimas agencias locales en cada una de las zonas que visitéis, incluso desde vuestros alojamientos pueden gestionar los traslados).
Desde Luang Prabang podéis moveros hacia Vientiane, para visitar Vang Vieng también mediante vuelo y desde allí en minivan o bus local. Es el trayecto que hicimos nosotros.
¿La mejor época para visitar Luang Prabang?
Aunque los mejores meses van desde diciembre a marzo, cuando las temperaturas suelen ser mas suaves y es temporada seca, nosotros visitamos el país en pleno verano europeo y el tiempo fue espectacular y no tuvimos ni gota de agua…
No dejéis de visitarlo si no podéis volar en otra época que no sea verano, ya que “seco o pasado por agua” en un país increíble y aún dispone de esa autenticidad que le hace el poco turismo que recibe.
¿Cuántos días le dedico a Luang Prabang?
Teniendo en cuenta que Luang Prabang, junto con Hoian en Vietnam y Kyoto en Japón han pasado a ser nuestros lugares “top” donde poder vivir una temporada, al menos recomendamos dedicarle tres días completos tanto a la ciudad como a sus alrededores, para que podáis disfrutar al menos de las famosas Kuang Si Falls.
¿Imprescindibles en Luang Prabang?
Luang Prabang es una joya por sí misma. Pasear por sus calles os trasladará a un pueblecito de antaño. Imprescindibles, sin duda, lo siguiente:
- Visitar los Templos por la ciudad: Wat Haw Pha Bang, Wat Xieng Thong, Wat Wisunarat y Wat Mai Suwannaphumaham
- Disfrutar de los mercados callejeros nocturnos
- Subir al Monte Phousi
- Madrugar para asistir a la ceremonia de ofrendas de los monjes
- Visitar las cascadas Kuang Si y las cuotas Pak Ou
- Paseo en barcaza de madera por el Mekong
- Visitar el Palacio Real y el Haw Khan
- Cruzar el famoso puente de bambú
- Disfrutar de su gastronomía callejera
- Pasear sin rumbo fijo y sin prisa por sus entramadas callejuelas

Y ahora si, aclaradas estas cuestiones, subimos a nuestra minivan desde Vang Vieng destino Luang Prabang!!
Cómo ir de Vang Vieng a Luang Prabang
Os recomendamos que el trayecto desde Vang Vieng a Luang Prabang lo hagáis de día, ya que el recorrido que hace va bordeando en todo momento un enclave montañoso y selvático con un encanto que no olvidaremos.
Es de los mejores recuerdos que tenemos del país. La primera parte es todo montaña y la segunda va atravesando los poblados típicos laosianos, donde las vacas, los niños, los carros, las personas,… se cruzan de un lado a otro de la calzada sin miedo alguno.
Era impresionante al ir anocheciendo ver sus poblados de madera iluminados con fuegos y antorchas. Parecía que habíamos retrocedido 100 años en el tiempo. No se veían prácticamente vehículos por la carretera lo que le daba un encanto especial que recordaremos para siempre.
El recorrido muy cómodo en la van (en la mitad del camino y viendo la espectacularidad del paisaje pedimos al conductor si podía sentarme al lado de él para poder fotografiar mejor la vida laosiana que estábamos viendo y sin problemas en una parada nos lo permitió).
Aprovecho el detalle para decir que el trato de todas las personas locales con nosotros fue extraordinario. Amables, sencillos,… Chapeau!

Ya anochecía (como sabéis, en esa zona y fechas veraniegas anochece sobre las 6.30 de la tarde) cuando llegamos a Luang Prabang.
Dónde alojarnos en Luang Prabang
La van nos dejó en la zona centro y cogimos un tuk-tuk que nos llevó a otro de los alojamientos que os recomendamos muy mucho: El Hotel Victoria Xiengthong Palace, al ladito del mejor templo de Laos que tiene su mismo nombre.
Es importante que sepáis que si elegís un hotel en la zona centro de Luang Prabang (que es lo que recomendamos, ya que podeís acceder a toda la zona de templos y mercado nocturno a pie) hay que hacerlo a costa de sacrificar la piscina, ya que en toda la ciudad están prohibidas las piscinas en los hoteles céntricos.
Aún así, y sabiendo que en los siguientes días disfrutaríamos de piscinas y playas paradisíacas en el golfo de Tailandia no dudamos en alojarnos en esta zona de la ciudad, y creo que acertamos de lleno, ya que no tuvimos que coger ningún vehículo para ninguna de las visitas de la ciudad.
El Night Bazaar
Dejamos el equipaje en el hotel y deseosos de visitar el famoso “Night Bazaar” nos fuimos nada más llegar. La primera impresión de Luang Prabang nos dejó impresionados. Se trata de una ciudad pero es más bien un pueblecito con un ambiente que embriaga.
Luang Prabang fue antigua capital de Laos pero no ha perdido su encanto ya que todos los templos se encuentran integrados entre las calles. La influencia francesa le ha dejado ese toque elegante y colonial en cada rincón, que mezclado con el aire asiático hacen una mezcla increíble.

Nos encantó pasear, tanto de día (donde además se podía disfrutar del enclave montañoso en el que se encuentra al ciudad) como de noche, con la iluminación especial del mercado, de los farolillos de colores, de los locales,…
Os recomendamos muchísimo una visita de al menos tres o cuatro días para poder disfrutar de este lugar que desprende tanto encanto, tanta paz…
No os centréis únicamente en la calle principal. Os recomendamos dar un paseo por todas las callejuelas que la atraviesan, con sus famosas construcciones de madera y su iluminación tan especial, tan única. No sé por qué me recordaba (sin haberla visitado aún) a fotos de la japonesa Kyoto.
El “Night Bazaar” se encuentra en la calle principal. Se trata de un enorme mercadillo de artesanía, telas, recuerdos,… fácilmente puedes pasar un par de horas para visitarlo ya que tiene dos pasillos.
No había casi turistas con lo que se podía disfrutar con toda tranquilidad. Se encuentra en la misma calzada que cortan al tráfico por la noche, con lo que hace de toda la zona un ambiente muy tranquilo y seguro.
Es muy importante el regateo en este mercadillo. Ellos están acostumbrados y sin apenas discutir el precio ya están bajando del inicial. Lo ideal, es, después de varios días allí ofrecer el 50% de lo que piden. Se quedará en poco más y suelen estar de acuerdo muy rápido. Todo nos pareció super barato y trajimos unos bonitos recuerdos de la ciudad.
La gastronomía laosiana
Para cenar hay muchos locales preciosos. Os recomendamos el Lao Lao Garden y el famoso Utopía, aunque estuvimos en varios más y todos ellos con mucha limpieza y un toque muy especial.
La comida laosiana, aunque parecida a la tailandesa no tiene tantísima variedad como esta última. Como platos típicos, os recomendamos probar el Larb, que es el típico plato laosiano por excelencia, que consiste en una mezcla de carne molida con jugo de lima y aderezada con cilantro.
Otro plato que probamos en más de una ocasión son los famosos Schnitzels, que sin tratarse propiamente de un plato laosiano, hay mucha costumbre de tomarlo allí. Se trata de una especie de rebozado especial para pollo o ternera, acompañado del famoso arroz pegajoso. A mí me recordó un poco al “cachopo asturiano” jeje.
Como pintoresca visita para cenar en Luang Prabang es la famosa calle de comida callejera en la que por poco más de un euro puedes acceder a verduras, platos combinados… todo lo que quepa en un plato por 1,5 euros.

Los mejores templos de Luang Prabang
El día siguiente lo dedicamos a la visita de los principales templos de la ciudad. Hay muchísimos, por todos los rincones. Nosotros recomendamos encarecidamente los principales, para disfrutarlos con más ahínco y evitar la saturación.
Sin duda, el Wat Xieng Thong es, para nosotros el más preciado de todos. Se trata de un templo principal y varios secundarios de una belleza indescriptible. En la pared trasera del edificio principal se encuentra sobre un fondo de color rojo el increíble mosaíco de “El Arbol de la Vida”.

Sin duda, una maravilla arquitectónica. Nos pareció un lugar con un aura y energía magnífica…
Nos encantó este templo, sin duda el más impresionante de la ciudad. De hecho lo visitamos también por la tarde-noche. Recomendamos la visita por la tarde, ya que sobre las seis, cuando empieza a anochecer acuden todos los monjes a rezar y le da un toque místico y especial al lugar.
Aparte del Wat Xiengthong y aprovechando que era por la mañana pudimos ver la escuela de arte para monjes budistas donde se encuentran viviendo todos los niños. Se trata del Wat Xieng Muan.
Las familias poco pudientes los llevan allí para que les faciliten comida y educación. Cuando crecen ya deciden si continúan con la vida budista.

Les ofrecen clases de cocina, meditación, inglés… Luego por la tarde se suelen acercar al Monte PhouSi para poder conversar con los turistas y practicar su inglés.
Tuvimos el privilegio de poder hablar con uno de ellos, super cariñoso nos contó sus intereses y objetivos en la vida. No sé explicar qué tienen esos niños pero desprendía algo, un don, una especie de paz interior que nos embaucó a todos.

Normalmente suelen ser muy prudentes y cautos y no les gusta fotografiarse con turistas, pero aún así dando un paseo por la zona en la que residen, pudimos tomar varias instantáneas de su vida real. Las compartimos con vosotros para que podaís disfrutar también de ellas.
Visitamos a continuación los preciosos jardines del Palacio Real y lo fotografiamos en su exterior. Del interior prescindimos, ya que habíamos leído que no tenía tanto encanto y además estaba cerrado en el momento que fuimos a conocer la zona.
Volvimos hacia el hotel visitando el resto de templos de la calle principal, como son el Wat Si Bun Heuang, Wat Sirimung khum, Wat Sop y Wat Sensoukarahm.

Mont Phousi
Otra tarde fuimos a ver la puesta de sol desde el emblemático Mont Phousi. La subida es bastante dura (al menos para mí lo fue, jeje) pero tiene una recompensa especial, ya que las vistas de toda la ciudad desde su cumbre, y de los dos ríos que la bañan al anochecer, crean una estampa única que no os podéis perder.
Toda la subida, por escalones de piedra se encuentran decorados en medio de vegetación y musgo. Dispone de muchas estatuas y símbolos budistas hasta llegar a su cima, lo que hace amena la subida por la parte trasera, que es la que recomendamos. La delantera para bajar, ya que no tiene tanto encanto como la anterior y es más rápida.

Las cascadas Kuang Si Falls
Otra de las visitas que recomendamos muy encarecidamente son las famosas cascadas “Kuang Si Falls”. Para llegar a ellas, y como éramos 11 personas con nuestro grupo de amigos, tomamos un tuk tuk para todos que nos llevó hasta allí, se esperó hasta que realizamos la visita y nos trajo de vuelta al hotel.
Nos costó 500.000 kips (tras el correspondiente regateo) para todos. Como sabéis hay unos 30 kms hasta llegar a las cascadas, pero el camino es bastante rústico y se tarda casi una hora en llegar. (El precio que normalmente suelen cobrar por persona está en torno a las 60.000 kips, para que lo tengáis en cuenta).
Cuando llegamos nos quedamos totalmente impresionados. El paisaje y el entorno es idílico, y aunque era época de lluvias y esperábamos encontrar un color de agua más turbio no fue así, y pudimos disfrutar de una agua clara y turquesa en todas ellas.

La zona de Kuang Si está abierta desde las 8.00 am hasta las 17.30 pm. El precio de entrada es de 20.000 kips por persona (la mitad para los niños).
Tiene como varias zonas de descanso y cascadas según se va ascendiendo. Recorrimos el camino que enlaza todas ellas que es muy cómodo y asequible para cualquier persona.
En la entrada se encuentra el centro de rescate de osos: los llevan para curarles y poderles ofrecer una mejor calidad de vida y desde allí comienza el ascenso a todas las cascadas.
No en todas ellas está permitidas bañarse, ya que hay zonas en las que el agua corre con mucha corriente y fuerza. En otras zonas se crean como unos tranquilos “lagos” en los que está permitido el baño.
El día que las visitamos no habían apenas turistas. Al finalizar la visita ya acudió más gente, pero pudimos disfrutar de un día muy relajado en ese lugar tan maravilloso. Las fotos hablan por sí solas… Disfrutadlas…
Lo que sí os recomendamos es que ya que hay una zona de picnic por todas las cascadas, llevéis vuestra propia comida y bebida y aprovechéis allí el día completo.

Cuevas Pak Ou
Al día siguiente realizamos otra de las visitas recomendadas en esta zona. Se trata de las cuevas de Pak Ou. Para llegar a ellas, y al estar alojados en el Xiengthong Palace, reservamos un “taxi boat” para todos. Nos cobró 500.000 kips por la visita completa.
Las cuevas no tienen nada de especial, y de hecho, nos gustaron mucho más las que habíamos visitado en Vang Vieng, pero el paseo en barco por el Mekong sí que lo recomendamos muchísimo. El enclave y las vistas son espectaculares, y el viaje es muy relajado…

Los “taxi boat” son barcazas alargadas de madera, que tienen asientos de autobús dentro, sí, sí, habéis leído bien… asientos de autobús, con lo que el paseo es comodísimo, y tiene su toque pintoresco.

Otra de las visitas que no realizamos y que habíamos visto en varios blogs es asistir al amanecer a la ceremonia de entrega de ofrendas a los monjes (Tak Bak). Entre las 5.00-6.00 de la mañana, los devotos ofrecen a los monjes comida, en su mayoría sticky rice, en unos tradicionales cuencos.
Se trata de una tradición que se ha convertido en algo demasiado turístico. Si consigues evadirte de la multitud y buscar el lado místico y religioso, disfrutarás de algo único de esta zona laosiana.
Hemos leído que hay calles no principales en la que sí que las familias entregan la comida a los monjes en un ambiente más íntimo y local, así que intentad evitar las principales, en la que ese momento único se transforma un poco en “turistada”, de las que siempre solemos huir.
Si disponéis de más días, os recomendamos también desde allí, realizar una visita de un par de días a las aldeas tradicionales de Nong Khiaw y Muang Noi.
Y con esto finalizó nuestra estancia en Luang Prabang, aquella preciosa ciudad laosiana que no olvidaremos nunca. Fue el broche de oro para nuestra breve pero intensa estancia en el país, al que sabemos que volveremos.
Si os ha parecido increíble el país no os perdáis la otra parte de nuestra visita a Laos: la zona más brutal y natural del país: Lo mejor de Vang Vieng. Esperamos que os genere esas incontrolables ganas de visitarlo porque realmente es un lujo de viaje en un país aún sin explotar.
Sobrevolé Luang Prabang con una sensación extraña…
la satisfacción de haberte conocido y la pena de alejarme de tí….
